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24.6.10

Mequerenfes

Esta entrada está dedicada a la RENFE y sus inexplicabilidades.

El tren se detiene. Comienza a salir humo de los motores y entra poco a poco en el vagón. Cunde el pánico, no se ve nada. Pañuelos que cubren bocas y narices y gente que gatea buscando el aire limpio que promete toda azafata de avión. Niños que lloran, madres desesperadas. Frustrados intentos por abrir las puertas, pero están todas bloqueadas. Hay que hacer algo, este tren necesita un salvador, un evacuador, un héroe. La única vía para salir de aquí es por las ventanas.
¡Hay que romper los cristales! Pero, ¿cómo? Pues con el martillo rompecristales: rompa el cristal para acceder al martillo.


Y así una tras otra. Por ejemplo, ¿por qué aparecen en los paneles las estaciones por las que pasará el tren cuando ya está a punto de pararse en tu parada? La vida es más interesante sin saber dónde bajarse.

Estación de Atocha. Hora punta de la mañana: llega el tren de Móstoles, que comparte andén con el de Parla. El de Móstoles tiene una densidad de población de aproximadamente 300 personas por metro cuadrado mientras que el de Parla es de los de Teruel existe. Como es bien sabido hay unas escaleras mecánicas que suben y otras que bajan. Aquí entra Fomento, Fomentando la eficiencia. Se produce un colapso de viajeros cual artereiesclerosis a la espera de las escalators, pero las de subida son las que están más cerca del tren de Móstoles, por lo que si tienes prisa estás perdido: bajas sin tráfico, bien, pero tienes luego que cruzar una marabunta de individuos con cara de pocos amigos; suficiente problema tienen ellos con defenderse de codazos y de colocarse a la izquierda para subir más rápidamente. ¿Solución? Rodear la marea. Es entonces cuando suena el reconfortante pitido de cierre de puertas y ves como te miran las apretujadas caras de dentro esbozando una mueca, entre mejilla, barbilla y sobaco, como diciendo "pobre, no llega". Mala suerte. Try Again My Friend.

No me ha pasado nunca, por que no cojo el tren de Móstoles. Pero he sido testigo de camino a la universidad de frustraciones varias y cuellos girando a todos los lados buscando un hueco por el que atravesar el laberinto.

Renfe, un tren de valores.

20.6.10

Felicidad

Felicidad. Es el nombre que le han dado a cuando las cosas van bien, cuando ella te quiere, cuando ellos también te quieren. No es sólo amor aunque vayan cogidos de la mano.
Se la ha visto coqueteando con sonrisas, pianos saltarines, colores cálidos, sonidos agudos, risas contenidas y dientes al aire, endorfinas que salen de marcha, nubes y lunas donde sentarse a pensar, árboles verdes y marrones en los que apoyarse para leer un libro y abrazar a alguien. Es un arma cariñosa.

Felicidad. Tiene tantos apellidos como personas nacidas en ella o que han adquirido la nacionalidad feliz. No caduca, no se pasa de moda. Normalmente pasamos de ella o nos vemos forzados a apartarle la cara para complacer al resto, a los infelices. Estúpidos todos, la necesitamos para seguir ejerciendo de seres humanos. En energía, combustible ilimitado de vida. Estamos felices de ser felices.

Felicidad. Aparece en canciones, notas, cuadros, lienzos, esculturas y libros. La invitamos a nuestros cumpleaños, a los años que llegan, desea que nuestros sueños sean como ella quiere que sea.

La RAE la ve como un "estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien". ¿Pero a quién han sentado en la F? Que le levanten inmediatamente y le hagan bailar.


21.5.10

La vida sin ella


Un tweet que reza "máscaras de muertos" llama la atención. Pincho en el link de @kurioso y me encuentro, sin previo aviso, con las caras con las que murieron 20 personas. ¡Las caras con las que murieron! Y lejos del morbo que pueda suscitar, pensé que eran las caras con las que vivieron hasta ese retrato. Bien, puede parecer una paja mental pero piensa por un momento en la cara de Napoleón o de Robespierre. ¡Qué dices! Mira la de Newton, ¡cómo iba a ser así Newton! Las ilustraciones de los libros de historia nunca me gustaron, porque salvo en imágenes fotográficas del sXX y XXI, no eran para nada fidedignas, no dejaban de ser dibujos. Aquí tienes al verdadero intérprete. ¡Pero mira a Beethoven! ¡Parece Lucy!
Estas imágenes me parecen la leche, que me perdonen.

http://www.elistmania.com/still/20_death_masks_of_famous_people/showall/