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14.5.10

Un experimento

Si algo tienen de bueno las crisis es que fomentan la creatividad. Hay que asomar la cabeza desde la trinchera como sea, da igual si disparan, esto es la guerra. Vemos anuncios más originales (ché, detrás de esto suelen estar los imaginativos argentinos), ofertas impensables, que llegan a nosotros ahora más rápido y en masa gracias a herramientas como internet y la web social.

Alucinado se queda uno al ver cómo la gente rebusca y rebusca en la materia gris para hacerse un hueco. Esto es obra de Alec Brownstein, que empleó la irrisoria suma de 6$ para llamar la atención de alguna agencia de publicidad. El resultado fue el esperado: ahora Alec trabaja en la pretigiosa firma neoyorquina Young&Rubicam (que por cierto, tiene una página web que te hace morirte de ganas de emplear más de 40 horas semanales en la empresa).



Nada mejor que recurrir al 'Vanity Googlin' para que te vean los más famosos creativos. Al más puro estilo Mad Men.

1.5.10

Mad Men: It's Toasted


Con esta tremenda escena asoma una nueva entrada de ENREDADO.
Hace una escasa semana que comencé a ver la serie Mad Men, que conocí a través de un colega (@granjefeindio). He visto sólo 4 capítulos, los suficientes para formarme una idea de ella, de qué me reporta. Ha conseguido cautivarme a pesar de ser una serie tachada de lenta y densa; el ambiente está increíblemente bien logrado: realmente llegas a hacerte a la idea de esta élite social que eran los publicistas de hace ya cincuenta años. Sabían que tenían poder y lo demuestran en cada conversación. Por supuesto, el machismo no sólo está perfectamente integrado en la serie, sino que resulta ser uno de los temas principales.
En líneas generales, y sin querer quitarle el puesto a Wikipedia, la serie se desarrolla a principios de los años 60 en Estados Unidos, concretamente en el seno de una agencia publicitaria: Sterling Cooper. Es decir, es la historia de los hombres que crearon el sueño americano, de prácticamente todo lo que hoy conocemos como consumismo, de la época en la que la publicidad empezaba a cobrar fuerza y protagonismo, dejando atrás una estática propaganda. Se acabaron los rodeos, bienvenidos sean la marca y el impacto. Aquí tenéis un claro ejemplo de lo que se abandonó en los años 60: un anuncio de Ford de la década anterior.
Son los creadores del cliché de la felicidad americana, los que enseñaban al mundo entero no sólo los Estados Unidos sino su sociedad y ponían en el mostrador el significado del mundo occidental.




Curiosamente, hace un par de semanas que me quedaba hasta las tantas en casa de una buena amiga viendo anuncios de los años 90, de nuestros años mozos, a ver de cuáles nos acordábamos. Los anuncios son un fiel reflejo de la sociedad y pueden ser un buen punto de referencia a la hora de conocer cómo se vivía en una determinada época; no sólo por la estética, sino por cómo se vendía: los eslóganes, las frases, la música de fondo, las imágenes, las ofertas y descuentos, los doblajes... ¡Lo cierto es que me eché unas risas cuando escuché a Bruce Willis vendiéndome un Donuts!
Aquí tienes algunos anuncios de 1999, que parece cercano, pero no lo es tanto. Te sonará el de Paladín a la taza, el del Golf o el primer anuncio de Amena (¡qué buenos eran, ya no me acordaba!). O quizás tengas más memoria que yo: