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18.8.10

Series de cine


Desde que empecé no he parado. Californication, Mad Men, Death Note, The Pacific, Breaking Bad y en estos momentos con The Office y la segunda temporada de Dexter. Cada una con sus defectos y virtudes, algunas más de actor que de trama, unas en las que el director va mudando...
Pero todas tienen algo en común y es que alargan el placer. Me explico. Hay series como pueden ser How I Met Your Mother, Big Bang Theory y me atrevería a decir también Californication, de formato distinto en la que la historia no acapara tanta atención como los 20 minutos de situaciones, gadgets y personajes que abrazan la comercialidad, el marketing hecho serie; sin querer, ni mucho menos, quitarle valor a la interpretación de Barney.
Pero es un formato más sencillo, capituletes que puedes ver sueltos, Padres de Familia o Simpsons pasados a carne y hueso. Ya me entiendes, unas sonrisas.

Ahora es cuando vuelvo a las primeras. Alargan el placer de la película y los cabos deben de estar bien cogidos. Algo se oye de que Hollywood se traslada a la pequeña pantalla. Y lo veo completamente lógico. La cartelera se queda sin ideas, llegan remakes por todas partes: superhéroes, adaptaciones de series de los 70 y 80, segundas y terceras partes que no hacen sino estirar y emborronar sagas... estoy esperando a ver a Cory Matthews en la película de Yo y el Mundo y Los Vigilantes de la Playa (con Pamela y David corriendo hacia la cámara, por supuesto, mirándonos conscientes de que su nombre aparece en pantalla).
Y es que historias tan acojonantes, porque ésa es la palabra, como la de Breaking Bad o tan laureadas como las de Lost y The Wire no caben en 120 minutos y menos en 90.
Hay que reconocer también que los yanquis no son los únicos en hacer buenas series (véase Death Note) y que siempre han sido amantes del te pillo prestado, con Inglaterra y su BBC en el punto de mira. Un poco vaguetes a veces estos americanos.

Me encanta el cine y disfruto con cada película como el que más, pero reconozco que estoy enganchado a este nuevo cine. Puede que no tan variado ya que tiene menos recorrido pero sí más intenso y más complejo, evidentemente. Pasamos más tiempo con los personajes y acaban convirtiéndose en auténticos referentes, llegan aún más a nosotros, terminamos identificándonos más con ellos. En consecuencia, el trabajo es más arduo para estos guionistas que para los del cine, ya que tienen que mimar la psicología del personaje al detalle.

Me quedan tantas por ver: The Wire, Los Soprano, Chuck, Weeds, A dos metros bajo tierra, The Company, Heroes... y otras de ayer como Cheers (aunque sólo sea por el genial Woody Harrelson) o la mítica Seinfeld, que únicamente espero no decaigan las buenas historias y los guionistas se lo sigan tomando tan en serio como hasta las que ahora he visto.
Paso a paso, disfrutando de cada una de ellas.

4.7.10

Los hermanos Coen


Uno puede pensar, ¿cómo puedes tener un director favorito? En primer lugar, te tiene que gustar el cine para poder ir más allá de lo que se ve en la pantalla: el elenco de actores, la banda sonora y la propia historia. Es evidente.
Llega un momento, como me ocurre con la música y como ocurre con cualquier arte, que no sólo escuchas una canción o ves una película, sino que comienzas a fijarte en otra serie de detalles, aunque no seas un estudioso de la materia. No hay nada como el gusto por la curiosidad. Comienzas a discernir entre el producto y la obra, entre lo elaborado y lo moldeado, lo genuino y lo estandarizado.

Pocas películas dejan un poso tan indeleble como las películas de los Coen: por sus historias, sus rocambolescos personajes y las bellas localizaciones de sus filmes, en la América interior, Minneapolis, donde nacieron; se han ido convirtiendo poco a poco en unos de mis directores favoritos. Y puedo decir que son los únicos de los que he visto todas y cada una de sus películas (sí, hasta la infumable Crueldad Intolerable).
Movimientos de cámara, luces, fotografía, aprecias guiños a otras películas o a otros géneros, desenmascaras clichés cinematográficos… por eso me encantan los Coen porque, junto con Jim Jarmusch, son los que por decirlo de alguna manera, me han introducido en el mundo del cine.
Como Woody Allen, ellos también escriben sus propias películas, algo admirable desde mi punto de vista y que demuestra la envidiable capacidad para crear escenas auténticas y con denominación de origen.
Decenas de minutos para observar y gozar de los infinitos detalles que van apareciendo. También son algo que debo y debemos a aquellos que decidieron rodar a expensas de Hollywood, trazando un línea en otra dirección, lo que comúnmente se llama 'cine independiente'. Como todo, hay fiascos y triunfos en ambos bandos, pero el derecho fundamental de todo artista está recogido lejos de los que pretenden entretener teniendo en cuenta al hastiado público.
Y es ahí donde se encuentran Joel & Ethan Coen.

Aunque ya les conozcas, aquí tienes un repaso por la filmografía de los Coen Bros, sacado de una ciclo de directores que emite la TCM. Desde la genial Sangre Fácil hasta No Country for Old Men (está grabado antes de Quemar Después de Leer). Indispensable.
Si quieres seguir frikeando, también encontrarás a Jim Jarmusch, Tarantino, Tim Burton, Eastwood, Wong Kar Wai o el mismísimo Scorsese.


28.6.10

Back to the Future y el nuevo anuncio de Polo

¿Has visto el nuevo anuncio de Polo?
Ambientado en los 50, van montados en un Cadillac recién sacado del Vice City el mítico grupo de amigos encuerados al más puro estilo Grease. Un claro líder, una suerte del Matt Dillon de The Outsiders, el colega malote que pretende seguir por la senda del líder, el tontorrón, el de las gafas en 3d y la novia que se resiste al guaperas y que acaba enrollada con el extraño, en pintas y lenguaje, que aparece sentado en un bar, confundiendo al personal con una Pepsi Light.
Bueno, puede que esté mezclando escenas, pero es lo que han logrado crear en este anuncio, a caballo entre la primera parte de Regreso al Futuro y Grease. Todo ello amenizado con rock & roll en su estado más original, canción que no he conseguido encontrar. Me recuerda al 'You Never Can Tell' de Chuck Berry, que puesto así uno puede decir ah claro, la archiconocida You Never Can Tell, pero si uno ve esta escena la cosa cambia.
Centrándonos en el producto, una cosa que ha llamado mi atención es que no enfocan el coche en ningún por momento por detrás, cosa bastante lógica porque la parte trasera de esta nueva versión es una verdadera cagada. Sin querer ofender a sus diseñadores pues es una de las mejores versiones de este coche que recuerdo.

Que cada uno compare escenarios y situaciones. Pero en cualquier caso, el anuncio, efectivamente, mola.


8.6.10

Descuentazo para el cine

De vez en cuando aparecen descuentetes que, oye, están muy bien. Y si fomentan el ir al cine, mejor que mejor.
Aquí dejo un cupón para los UGC: DESCARGA. Imprímelo y listo. ¡Hasta viene con un abono-maíz para palomitas! ¡Por fin podrás probar palomitas sin tener que pagar el precio de otra entrada de cine!
Y ya puestos, y tras ver qué películas echan en las salas de los UGC, recomendarte El Escritor de Roman Polanski, Océanos o Kick Ass si quieres algo sencillo pero bien hecho para entrener.

Eso sí, si vas a ir a ver a Miley Cyrus en La última canción, por favor, ¡no te descargues el cupón, que no vale!

¿Que dónde tienes un UGC cerca de casa? Pues mira a ver. Por cierto, el cupón es válido hasta el 29 de junio.

30.5.10

El actor secundario Dennis

[1936 – 2010]

Qué miedo entra cuando ves en Twitter como trending topic el nombre de una persona.
Esta vez ha sido Dennis Hopper a los 74 años, de cáncer de próstata. Pero no voy a detenerme, como ya sabes, a desgranar su vida, sus grandes momentos y vaguadas, para eso tenemos la Wikipedia.

¿Que quién es Dennis Hopper? De los que no pasan desapercibidos por interpretar papeles nada convencionales, violentos y rudos muchas y muchas veces. Pensar en Dennis Hopper es, sin querer caer en convencionalismos, escuchar a Steppenwolf (Born to Be Wild, Magic Carpet Ride o The Pusher) y oler a chopper. Efectivamente, y con permiso de 'Rebelde sin Causa' y 'La Leyenda del Indomable', fue Easy Rider su catapulta hacia el estrellato del actor secundario. Tanto él como Peter Fonda pusieron la primera piedra del cine independiente, fuera de los estudios de Hollywood. Jim Jarmusch estará llorando a moco tendido. Y para quien todavía no caiga o se rinda, seguro que se acuerda del calvo malo de Waterworld, la película más emitida por Televisión Española en toda su historia.

Apocalypsis Now, True Romance, Terciopelo Azul, La Ley de la Calle o El amigo americano de Wim Wenders poco sentido tendrían sin un segundo de abordo como Dennis Hopper.
De las citadas, mi favorita es sin duda El amigo americano, puede que no cómo película pero sí como interpretación y papel: le va que ni pintado. La película está basada en una de las novelas de Patricia Highsmith y Dennis se encarga del archiconocido Tom Ripley, quien ofrece a un enfermo terminal la comodidad económica que tanto desea tener para su familia, a cambio de perpetrar un asesinato. El enfermo terminal es el grandísimo Bruno Ganz, actor fetiche de Wim Wenders.

Todos tenemos un actor favorito, si no varios. O al menos esos personajes a través los cuales llegan a nosotros, a los que interpretan, que nos hacen gracia, con los que nos podemos sentir identificados en una cinta dada o simplemente por estética.
Aquí va mi pequeño homenaje al Marlo Brando de los supporting actors, cuyo nombre aparecía más pequeñito que el del protagonista pero al que eclipsaba muchas veces; un tipo que desayunaba ron con cocaína, lleno de excesos y vicios que no se dejó amilanar por la industria cinematográfica que no le concedió ninguna estatuilla: por eso es un gran actor, por que conoció el éxito y el fracaso, pero doró sus triunfos.

No quiero recordarle con el aspecto de sus últimas apariciones públicas, tremendamente escuálido por la enfermedad, ni tampoco por su explotada imagen de Easy Rider.
Basta con recordarle tal y como era: el actor secundario Dennis.