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23.8.10

Adiós, pequeños, adiós


Esta tarde nos llaman desde una centralita (+54…) a un número que ya no es de Movistar, sino de más Móvil, ofreciendo otra línea más de internet e insistiendo que ese número es de un cliente de Movistar. ¿Pero hay algún particular que tenga hasta 2 o 3 líneas distintas de internet en casa y con la misma compañía? Y no sólo eso, ¡sino que llamen expresamente para ofrecer otra línea más!

Manejan bases de datos tan ingentes que ya ni saben quiénes son sus clientes. Los peligros de tener un control tan gigantesco en telefonía, algo parecido a Google con internet.
Es realmente triste lo de Movistar. Te llaman a cualquier hora, tienes que amenazarles con portabilidades a otras compañías para que te ofrezcan algo razonable… ¡Hemos llegado al regateo, como si quisiéramos comprarnos una chilaba en un bazar de Marrakech! Y no son pocas las veces que te prometen un terminal, promesa que desaparece en cuanto se termina la llamada.
"No prometas cosas que no puedas cumplir", una regla que tenemos bien plasmada en The Phone House en el fondo de escritorio pero que no todas las empresas parecen seguir.

El adjetivo de empresa más odiada de España está bien fraguado.
Me quedan exactamente 2 semanas en Movistar, hasta que me vaya Suiza y vuelva el año que viene, por supuesto, a otra compañía. Llevo desde los 14 años, desde que me compraron aquel adorable Nokia 3310 y 7 años después esto se termina.
Pero ya se ocuparán de despedirme. Cuando te vas se encargan de mandarte una postal donde reza un "En Movistar te estaremos esperando con los brazos abiertos".
Como yo, cientos de miles de personas en España que se van repartiendo más y más entre el resto de compañías que comienzan a surgir, con tarifas muy competitivas como Yoigo, Pepephone o Más Móvil.

Se han equivocado en internet, se han hecho con la empresa más querida por los jóvenes–tiempo al tiempo, como asomen un poco la dichosa mano de Movistar en Tuenti, más de uno se pasa a Facebook que cada vez empuja con más fuerza en nuestro país– y lo más importante y trágico, llevan cabreando durante años a millones de españoles.

¿Y qué hay peor para una empresa que perder la credibilidad y la confianza?

11.8.10

Alegría, Satisfacción, Contento


Ayer leí un reportaje en El País sobre la felicidad. Un texto realmente bueno, realmente esperanzador para quien no encuentre la suya o dude de su existencia.
Datos, experiencias y creencias son lo único a lo que nos aferramos para entender algo. Pero bien cierto es que no vale de nada entenderlo si no lo vives. Ser feliz, sí, se puede entender, la felicidad puede estar reflejada en caras y bocas, escrita o en una bobina de película de Super 8. Pero no basta con creerse que esta ahí, hay que pasar por ella.
Hay una frase en el reportaje que dice que "La felicidad no es una meta a conseguir, sino un camino a recorrer". Esto explica aquello de que no existe en el presente, que es efímera, que sólo se encuentra en los recuerdos del pasado, en nuestros planes del futuro y en nuestros sueños.

No me extiendo mucho más, ya que el verdadero protagonista, a parte de la felicidad misma por supuesto, son estas ilusionantes líneas sobre Ella.

No hay mayor experiencia de felicidad que la que podemos sentir cada uno cuando fluimos con el momento tal y como es.

29.7.10

El gancho es quien elige quién se va y quién se queda

He leído un artículo que me ha dado bastante de qué pensar. Habla sobre cómo a través de Twitter se puede comprobar el estado anímico de toda una población.
Parece increíble que puedan llegar a elaborar un mapa, un dibujo, un gráfico sobre la felicidad o la tristeza, o el descontento o la euforia de una sociedad.
Es una información tan importante que produce pavor.


En el artículo hablan de este aspecto, diciendo que "El mapa podría ser útil no sólo para recabar la opinión pública, sino para movilizar rápidamente a los usuarios, como en una campaña para donaciones de emergencias humanitarias."
Si lo analizas detenidamente, nos convertimos en seres totalmente vulnerables, adelantamos nuestras acciones ya que se puede acceder a cómo se siente la sociedad en un determinado momento (y no lo olvidemos: EN TIEMPO REAL) con las consecuencias, buenas y malas como siempre, que eso conlleva.
Alguien dirá "pero yo no estoy en Twitter, no está todo el mundo". No, es cierto, pero si uno de cada 3 abre la boca para decir algo, la suma de muchos de ellos dejan al descubierto numerosísimas opiniones, modos de actuar, ganas y sensaciones. Y cada vez el número es mayor por casa vez más sencillo acceso a esta herramienta.
¿Empezarán a aparecer ofertas sólo a determinadas horas del día en tiendas o restaurantes?
Hora de la Happy Burger de McDonalds. de 1 a 3 de la tarde. Porque sabemos que eres feliz. ( para pá pá paaaa I'm lovin' it! )

Tengo curiosidad, la verdad, por ver qué sucederá de aquí a 5 ó 7 años mientras la zancada de Internet sigue crecieeeendo y creciendo. ¿Eliminaremos fronteras o será una asfixia tener tanto tan cerca de nosotros?

Artículo completo en ElMundo.es

19.7.10

Porque ya no somos unos fachas

Más vale tarde que nunca, más tarde porque es verano y no siempre se está en casa para escribir en el blog.
Quería, con algo de delay, dejar huella en ENREDADO de la victoria más famosa del deporte español y la más famosa en este 2010 por lo menos.
Quería hablar sobre las miles de banderas que he visto y sigo viendo en Madrid, que vi en Galicia y Almería en estos días.
Quería hablar sobre los increíbles comentarios y las inimaginables ironías sobre llevar banderas de España en el coche, en las terrazas, en los móviles, en las camisetas... Quería hablar sobre todo ello, porque me impacta.

En lo que al fútbol se refiere, creo que queda claro que todos los jugadores de esta Selección pasarán a la historia y que todos nosotros sabremos recitar sus nombres a nuestros hijos y nietos, hallá por el 2030, rollo Cómo conocí a nuestra Roja. También queda claro que no sólo es una victoria deportiva, sino que tiene un impacto y repercusión cultural pocas veces antes vista en nuestro país. ¿Aparecerá en la conocida por todos flecha del libro de Historia, con los eventos más importantes del siglo XXI? Apuesto a que así será.

Se puede creer en el oportunismo de que los abanderados del deporte rey en nuestro país y en la mayor parte del mundo se hayan alzado con una copa que nos une a todos y que por ello ahora nos entra la vena del yo soy español, español, español. Se puede creer y se sabe que somos un país dividido y que ojalá esto de verdad sirva para que cada uno de los españoles podamos llevar con orgullo y con patriotismo la bandera de nuestro país, sin caer en fascismos ni franquismos estúpidos e inútiles.
Que el debate del Estado de la Nación de la semana pasada haya tenido una audiencia 10 veces menor que la final del Mundial de Fútbol no indica otra cosa que la de un país desencantado con los que dicen gobernar pero fiero a sus colores y a sus logros deportivos, estandarte de la vanidad nacional desde los tiempos de la Antigua Grecia.

Tengo curiosidad por saber hasta cuándo durará toda esta fogosidad de color rojo y amarillo. ¿Durará hasta Navidad cuando tengamos que cambiar la decoración y la bandera bicolor dé paso a los abetos multiluminosos? ¿O durará como dura una bandera norteamericana en un bonito jardín de Long Island?

Nos dividimos en una Guerra Civil, a pesar de nuestra incivilización, y no sé si quiero llegar siquiera a pensar que todo se unirá por la fiesta de Iniesta.

Esta foto está sacada de una increíble galería de fotos sobre el Mundial (vía @hombrelobo)

8.7.10

Ésta es nuestra era.


Me ha picado la curiosidad horas después del partido contra Alemania sobre qué opinarán los periódicos germanos, primero, y los del resto de países. ¿Qué dirán de este partido? ¿Qué dirán de España? ¿Cómo nos tratarán en titulares?
La respuesta es evidente pero lo que ha sucedido en este partido no lo es tanto. Creo que en mundiales pasados no ha habido tanto seguimiento a un equipo dentro de un Campeonato Mundial; y desgraciadamente no vivi los años dorados del fútbol holandés o el 70 de Brasil y me inclino a creer que nuestra Selección Nacional será recordada como tal. Como una escuela del fútbol o algo parecido, de una generación que ha pertenecido a un momento dulce dentro del deporte español. Sino, fíjate, tenemos a un español levantando copas en jardines, tierras batidas y cementos, a otro codeándose con la élite del baloncesto, un bicampeón de Fórmula 1, referencias encima de motos de todas las cilindradas…
Desde que saludamos al mundo del deporte a nivel internacional, con los Juegos Olímpicos de Barcelona del 92, España no ha conocido un estado de gracia como el que conoce en estos momentos. Algún repunte en fútbol, país más de clubes que de Selecciones, en tenis de cuando en cuando… pero en apenas 10 años hemos logrado por primera vez en nuestra historia alzarnos con campeonatos mundiales en las más diversas y pesadas disciplinas: baloncesto, tenis, fórmula 1, ¿fútbol?
Los planetas se han alineado y tenemos la enorme suerte de poder vivir estas pequeñas satisfacciones, que aunque como siempre se dice "no nos den de comer", es una verdadera excusa para ensalzar ese orgullo nacional tan escondido, perseguido y sobretodo distorsionado que reina en España, ¿a que en este último mes nadie es un facha?
En muy poco tiempo hemos salido más veces a la calle a celebrar victorias y a sentirte exactamente igual que cualquier otro ciudadano. Dan igual clases sociales y tribus urbanas: el claxon del coche y los colores son los mismos. Los cánticos también.
Somos españoles y es un gustazo.

24.6.10

Mequerenfes

Esta entrada está dedicada a la RENFE y sus inexplicabilidades.

El tren se detiene. Comienza a salir humo de los motores y entra poco a poco en el vagón. Cunde el pánico, no se ve nada. Pañuelos que cubren bocas y narices y gente que gatea buscando el aire limpio que promete toda azafata de avión. Niños que lloran, madres desesperadas. Frustrados intentos por abrir las puertas, pero están todas bloqueadas. Hay que hacer algo, este tren necesita un salvador, un evacuador, un héroe. La única vía para salir de aquí es por las ventanas.
¡Hay que romper los cristales! Pero, ¿cómo? Pues con el martillo rompecristales: rompa el cristal para acceder al martillo.


Y así una tras otra. Por ejemplo, ¿por qué aparecen en los paneles las estaciones por las que pasará el tren cuando ya está a punto de pararse en tu parada? La vida es más interesante sin saber dónde bajarse.

Estación de Atocha. Hora punta de la mañana: llega el tren de Móstoles, que comparte andén con el de Parla. El de Móstoles tiene una densidad de población de aproximadamente 300 personas por metro cuadrado mientras que el de Parla es de los de Teruel existe. Como es bien sabido hay unas escaleras mecánicas que suben y otras que bajan. Aquí entra Fomento, Fomentando la eficiencia. Se produce un colapso de viajeros cual artereiesclerosis a la espera de las escalators, pero las de subida son las que están más cerca del tren de Móstoles, por lo que si tienes prisa estás perdido: bajas sin tráfico, bien, pero tienes luego que cruzar una marabunta de individuos con cara de pocos amigos; suficiente problema tienen ellos con defenderse de codazos y de colocarse a la izquierda para subir más rápidamente. ¿Solución? Rodear la marea. Es entonces cuando suena el reconfortante pitido de cierre de puertas y ves como te miran las apretujadas caras de dentro esbozando una mueca, entre mejilla, barbilla y sobaco, como diciendo "pobre, no llega". Mala suerte. Try Again My Friend.

No me ha pasado nunca, por que no cojo el tren de Móstoles. Pero he sido testigo de camino a la universidad de frustraciones varias y cuellos girando a todos los lados buscando un hueco por el que atravesar el laberinto.

Renfe, un tren de valores.

22.6.10

"Mamá, llévame a ver a Inbow"

Así se titula una entrada que Rebeca Ruiz, del blog Mataborricos dedicó al grupo. Desde aquí le agradecemos que difundiera nuestro concierto del sábado en El Almazén de Las Rozas (increíble toda la gente que estuvisteis, una entrega de las que hacen llorar) y por supuesto por escribir sobre nosotros y darnos un poquito más de publicidad.

Y dice...
Voy a contarte un pequeño secreto: mañana a las once de la noche se acerca por El Almazén uno de los grupos madrileños más prometedores que conozco. Ya lo sabes. Así que no vengas pidiendo cuentas la semana que viene si el sábado decidiste hacer otros planes.

Como un extraño cruce entre Police, Jimi Hendrix, Supertramp, Extremo Duro o Santana, el enérgico rock de Inbow es unas veces hipnótico y otras electrizante. Sus temas, que el grupo compone siempre en equipo, sorprenden por una variedad de influencias que, lejos de homogeneizarse en un “pack” siempre armonioso y previsible, saltan, se mueven e interactúan entre ellas para dar vida a las canciones. Cuando uno escucha a Inbow, tiene la impresión de que su música brota sola sin necesidad de que nadie la llame. Vive, respira y abofetea en la cara como viento fresco. Pero que nadie se llame a engaño: sólo un perfeccionismo obsesivo puede dar como resultado esta música tan rabiosamente fresca y heterogénea.


De paso, cuelgo el videoclip que grabamos por todo Madrid, con Carlos Ciudad y Carlos Mora detrás de las cámaras. No ha sido nuestra mejor interpretación, pero siempre hay una primera vez y la suerte que tenemos de poder disfrutarla. Enjoy it's cream!


4.6.10

Los community managers están de moda

Me gustaría que antes de leer mi entrada, leyeras este artículo del Cinco Días titulado "Una nueva profesión al calor de las redes sociales"

¿Ya? Interesante el puesto, ¿verdad? Bien.
De ir leyendo artículos la idea que me queda es la siguiente: un community manager es un cheerleader de la web social. Dicen que está de moda por que están de moda las redes sociales y al mismo tiempo que es una profesión de futuro por que la web 2.0 tiene futuro.
¡Pero es que es demasiado bonito para ser cierto! Es un curro idílico, al menos desde mi punto de vista.
¿Y no se necesitarán becarios o ayudantes para los community manager? Si como bien dicen para serlo hay que vivirlo y además no existe formación adecuada, ¿por qué no fomentar una formación totalmente práctica? "Se trata de una capacidad más que de una profesión" dice el artículo.

En cualquier caso, mosqueado me quedo cuando Robertus me incluye en el mismo paquete el poder ser DJ, surfero y Community Manager.

25.3.10

Resiliencia

Ahora mismo, en este preciso momento, somos el resultado de las experiencias que hemos vivido a lo largo de nuestra vida. Las experiencias van y vienen, como van y vienen nuestros modos de pensar y conocer las cosas. Vamos creciendo y en consecuencia lo va haciendo nuestro punto de vista sobre ciertos temas: amor, amistad, cultura, salud, sexo, limitaciones, aspiraciones...
No significa que vayan perdiendo importancia porque vayamos madurando, al contrario: nos volveremos más observadores y analíticos cuanto más queramos vivirlos y conocerlos. Cambiarán su forma, se harán más grandes o simplemente mutarán.
Precisamente ese engrandecimiento desencadenará más de una colisión con otras personas. Llegan las discusiones y las rarezas de cada uno. Cada uno tiene su torno y diseña su particular tinaja.
Es en la etapa universitaria cuando comenzamos a tratar con más generaciones. En la huracanada etapa adolescente nos encerrábamos todos en el mismo patio y nos pinchábamos sin el menor remordimiento bajo la atenta (de atención) mirada de nuestros progenitores y profesores. Ahora todo es distinto, el mundo es para nosotros, pero también es más grande que antes. Somos más libres y estamos más condenados que nunca a buscar nuestro camino, a conseguir una plaza en un inmenso aparcamiento que llaman sociedad.

No parábamos de oír de nuestros padres la "cantidad de hostias que nos iban a caer el día de mañana" y está empezando a chispear. Tratamos y trataremos con más gente y más definida que antes, de cualquier clase social y nivel cultural.
No hay que venirse abajo, no abandonarnos. De hecho debemos empezar a entrenar la capacidad de aprovechar las circunstancias más adversas para madurar emocionalmente. En eso consiste la resiliencia.

ring of fire