Desde que nos reuniéramos por primera vez en una casa rural de Ávila para conocernos y componer nuestras primeras canciones hasta la mezcla de estas dos últimas el pasado mes de agosto, hemos cambiado. Algo de sentido tiene: han pasado dos años, hemos dado muchos conciertos y sobretodo ha habido mucha convivencia inbowana. La evolución está ahí.
Hemos ganado y perdido, hemos reventado y decepcionado pero sobretodo hemos disfrutado y hemos hecho disfrutar.
Por elloTrips y nuestro particular cover de Billie Jean completan una etapa de INBOW y el inicio, para mi, de casi un año sin poder experimentar el delicioso gusto que deja tocar con este grupo. Fuera y dentro de salas de ensayo, casas rurales y conciertos, me siento privilegiado. Alguien que quiso comenzar algo, que lo llevó adelante y ha estado siempre respaldado y rescatado por 4 magníficos individuos. Les debo horas de infinita alegría y amargura.
¿Y ahora? ¿Las siguientes canciones formarán parte de otro CD distinto? ¿Saldremos alguna otra vez por la radio? ¿Nos llamarán esta semana del Wembley Arena para que lo llenemos? Dulces sueños y el tiempo corre. Es igual, nosotros no. No tenemos discográfica ni tenemos manager y no sé si algún día llegaremos a sonar en Spotify. Pero esto hemos dejado para nosotros y para vosotros: ritmo, energía y originalidad.
Cada vez son más canciones, más vestigios que dejamos en oídos, propios y ajenos. Pocas cosas nos llevaremos a la tumba, y haber podido participar en estos ya trece temas me hace sentir tremendamente bien e infinitamente satisfecho.
Estoy y estamos orgullosos de lo que estamos haciendo.
Hola amigos, vamos a aprender a hacer la canción del verano. En primer lugar pensamos si vamos a inventarnos algún ritmillo pegadizo o si vamos a tunearnos un tema que ni Dios conozca. Metemos una base bailable, cuatro acordes y unas voces para que la gente cante algo.
Y ya lo tenemos amigos, nuestra propia canción del verano. ¡Y la pasta que nos hemos embolsado! Y la semana que viene aprenderemos a construir nuestro propio jardín versallesco estilo Luis XIV. ¡Agur, amigos!
El verano va expirando y con él los sonidos que han marcado los etílicos bailes en discotecas, playas y bares. Oséase, la canción del verano. Que estarás conmigo en que este año ha sido el Pa Panamericano. Es gracioso encontrarse, por cierto, en Yahoo Respuestas a principios de verano dudas como "¿cancion de we no speak americano con una voz de fondo de xica?" o "¿ es pa-pa o pan pan americano?" Eternas preguntas que todos nos hemos hecho, claro.
La escuché por vez primera en junio. Luego Galicia, La Rioja, Almería, Portugal, Suiza... me la he bailado en todos los sitios, ha dado igual. Oí las trompetitas y pensé, vaya, ya volvemos a los remakes de temas del pasado. Como ya se hizo con aquellas míticas Dos Gardenias de Machín. Las buenas ideas parecen tener fecha de caducidad.
Para los recién llegados o los que crean que se trata de una versión original de Yolanda Be Cool o de dj Viagra, ese personajillo con medio cuerpo en el geriátrico que sigue vivo gracias a sus desayunos con Red Bull y cereales, están bastante confundidos. ElPa Panamericano tiene más años que Cuéntame y su nombre original es "Tu Vuò Fà l'Americano", de Renato Carosone (allá por los años 50). Quizás a alguien le diga más, como a un servidor, la versión de Matt Damon y Jude Law en El Talento de Mr Ripley. Tremenda, todo sea dicho, y mi versión favorita.
Aquí está la trayectoria del Pa Panamericano, del cello al vinilo:
Si te bebieras un cóctel de Byrds, Scott McKenzie, The Mamas & The Papas, Beach Boys y Albert Hammond en un chiringuito de San Francisco mientras charlas con Ken Kesey, de fondo sonarían The Shins. Un poco atrevida la escena. Psicodélica más bien. Melodías a dos voces que muchas veces hacen pensar en los giros de los Beatles, bajos que van a su rollo, panderetas, trémolos, xilófonos que aparecen de cuando en cuando, colchones de órganos que trasladan a alguna playa de California a mediados de los 60… Los detalles están cuidadosamente estudiados, hasta el formato de canciones de poco más de 2 minutos. Los ecos de la voz de James Mercer dibujan melenas, bikinis y bañadores en cualquier mente con un poco de imaginación. Cómo no, ya son muchos los que les catalogan como indie rock, pero ¿qué no es hoy en día indie rock? Los Shins son frescos y sobretodo originales. Calmados y con buen gusto, de escucharlos mientras cae el sol. Lejos de querer ser unos Beach Boys del siglo XXI, tienen un pop que muchos quisieran.
Desde el primer tema hasta "New Slang", "Girl Inform Me" o la paranoica "Your Algebra" no pierden esa esencia surfera llena de ecos y espuma. Aquí dejo uno de mis temas favoritos del disco, "Weird Divide", quizás de los más tranquilos pero también un vaivén que termina en esa sensación de querer escuchar más. Si te pasa, puedes descargarte su disco Oh, Inverted World (2001).
Desde que Alex Kapranos se imaginara pistas de bailes inundadas con Take Me Out muchos han sido los grupos que han intentado mover caderas. El indie es un de esos fenómenos musicales que al no ser por definición un estilo de música ha tocado más de uno de ellos: punk, rock, R&B y funk. Un popurrí de sonidos que han hecho besar la gloria a más de uno (véase a los Libertines o años después a los Stokes o a Arctic Monkeys) y que ha terminado extendiéndose también al mundo de la moda a través de iconos indies, creando una ya consolidada tribu urbana.
A pesar de toda esa vaguedad que rodea al indie, una cesta en donde todo cabe, de vez en cuando aparecen temas curiosos: unos enérgicos, otros evocadores, otros merecedores de algún meneíto. El tema que aquí dejo es de The Virgins, un grupo americano que se dedica principalmente dance-rock. Cuatro notas, porque son unos notas, sacados de la Movida Madrileña ataviados con chupas de cueros acremalleradas y cuyo cantante (el del cigarro de la foto), una suerte de Bruce Springsteen en sus orígenes aunque más escuálido, pretende resucitar a Ian Curtis con cada movimiento. También hay que decir que cuidan sus directos, prestan atención al sonido del bajo, al ritmo perfecto y doran de cuando en cuando con un wah-wah. Escuchas el tema de 'Rich Girls' y en 20 segundos has pasado por guitarras Franz Ferdinand, bajos entrecortados sacados del DrBeat de Miami Sound Machine y voces de los geniales Klaxons, ¡falsetes incluidos! El 00:58 hace pensar en Jamiroquai.
Aquí va Rich Girls. No esperes a Funkadelic ni a KC, pero sí 3 minutos de inevitable movimiento de pierna con algunos detalles que merecen ser reconocidos.
YouTube no deja postear el vídeo al ser official, así que aquí dejo el link.
Así se titula una entrada que Rebeca Ruiz, del blog Mataborricos dedicó al grupo. Desde aquí le agradecemos que difundiera nuestro concierto del sábado en El Almazén de Las Rozas (increíble toda la gente que estuvisteis, una entrega de las que hacen llorar) y por supuesto por escribir sobre nosotros y darnos un poquito más de publicidad.
Y dice...
Voy a contarte un pequeño secreto: mañana a las once de la noche se acerca por El Almazén uno de los grupos madrileños más prometedores que conozco. Ya lo sabes. Así que no vengas pidiendo cuentas la semana que viene si el sábado decidiste hacer otros planes.
Como un extraño cruce entre Police, Jimi Hendrix, Supertramp, Extremo Duro o Santana, el enérgico rock de Inbow es unas veces hipnótico y otras electrizante. Sus temas, que el grupo compone siempre en equipo, sorprenden por una variedad de influencias que, lejos de homogeneizarse en un “pack” siempre armonioso y previsible, saltan, se mueven e interactúan entre ellas para dar vida a las canciones. Cuando uno escucha a Inbow, tiene la impresión de que su música brota sola sin necesidad de que nadie la llame. Vive, respira y abofetea en la cara como viento fresco. Pero que nadie se llame a engaño: sólo un perfeccionismo obsesivo puede dar como resultado esta música tan rabiosamente fresca y heterogénea.
De paso, cuelgo el videoclip que grabamos por todo Madrid, con Carlos Ciudad y Carlos Mora detrás de las cámaras. No ha sido nuestra mejor interpretación, pero siempre hay una primera vez y la suerte que tenemos de poder disfrutarla. Enjoy it's cream!
¿A estas alturas de la vida quién no conoce alguna página de música online? Sin ir más lejos Spotify, el Wal Mart de la música en red y aprovecho para mencionar que ya no necesitas invitación para hacerte una cuenta con el "único" límite de 20 horas mensuales. Que por mi parte se quedan MUY cortas. En realidad olvida lo que te he dicho y consigue una invitación para música non-stop. Pero hay otras páginas, tiendas de barrio pero muy cucas, más especializadas en podcasts y listas de reproducción. Una de mis favoritas es StereoMood, que ejerce precisamente de banda sonora de esta entrada. Su cometido es el de tuning your emotions, esto es, crear listas de reproducción en función de tu estado de ánimo (happy, calm, dreamy, sad, sleepy, optimistic, ) o de una situación: dinner with friends, driving, writing, make love (donde no podía falta y no falta 'Let s Get in On' de Marvin Gaye, no puedo evitar reirme cuando escucho la intro de este tema, me recuerda a Jack Black cantando en High Fidelity), working, cooking time... creo que puedes hacerte a la idea. Es una página muy del estilo de Rockola.fm pero más acojedora por su diseño y muy muy simple. Además de temas famosos, podrás descubrir nuevos grupos, mucho one-hit-band que pasan más inadvertidos en grandes reservas online.
Otra que te recomiendo si eres más adepto a la música electrónica, y dentro de ella de cualquier estilo, es SomaFM. No puedes elegir canciones ni estados de ánimo sino "estaciones de radio", desde simple Chill Out hasta música que podría aparecer en películas policíacas de los 70 (al más puro estilo Shaft, babe!). He dicho que había más música electrónica y así es, te recomiendo Space Station Soma, Beat Blender y Groove Salad. Lo gracioso de esta página es que, tras descargarte el podcast y abrirlo con iTunes, puedes comprarlo si te gusta –precio asequible– y créeme que hay sesiones merecedoras de ser poseídas. Las sesiones van cambiando por cierto (dentro de una estación tienes varias y te descargas la que esté sonando en ese momento).
El viernes estuve en el Rock in Rio, principalmente para ver a Rage. Tuve la oportunidad hace dos años de ver a Police y a Bob Dylan, Franz Ferdinand y Lenny Kravitz al día siguiente por ello creo que puedo opinar de cómo ha cambiado este parque temático musical, donde lo musical parece estar a la cola.
Ha cumplido dos años el Rock in Rio Madrid, esa ciudad del rock que llaman, y es cada vez más una suerte de Logorama; un paradójico recinto donde empieza a caer una lluvia de gratuidad en forma de chicles, alguna que otra bebida promocional, preservativos y manos gigantes de Coronita para luego pagar por cualquier cosa. Todo es estándar, desde los menús de los Burger Kings hasta el precio de la botella de agua–cosa razonable por principio de competencia–. Cómo bien decía Roberto Medina, el emprendedor de este evento, en una entrevista de TVE: "lo que verdaderamente importa es el ambiente". Triste o no, ha creado todo un robot publicitario buscando como excusa a la música. ¿En qué cabeza cabe sino, que antes de comenzar Rage Against the Machine, aparezca una enorme pantalla con una cuenta atrás y aparezca al finalizar Movistar? Pero que es un concierto, ¡un concierto! Puede ser más o menos aceptable que florezcan kebabs, Whoppers, Telepizzas y puestos de baguettes, por cubrir necesidades básicas, pero que estés escuchando rap de Cypress Hill y bajes la mirada para encontrarte con un tenderete de LG lleno de lavadoras y neveras es más bien surrealista. Sin contar con El Corte Inglés y sus pasarelas. Como dice el chiste de los vascos: 'si vamos a por Rolex, vamos a por Rolex'.
Después de la más básica de las normas de no poder entrar al recinto con ningún tipo de alimentos hay algunos detalles curiosos sobre lo bien estudiado que está todo. Por mucho que no te guste el juego vale la pena comentar la jugada. El Burger King, además de ser el Burger más rápido de la historia, parecía un anuncio de Benetton: te podía atender cualquiera de las razas de este planeta. Cosmopolitismo corporativo, algo loable pero canta si pretendes que parezca perfecto. Los precios del Telepizza: un enoooorme 3 € invade el panel de productos–imagen de cabeza en alto y cara de indecisión–al lado de varias pizzas familiares. Lo ves desde lejos y piensas '¡eh, un 3, qué sorpresa!'. Pero entonces te acercas y lo entiendes todo. Es sólo una porción, amigo, el 20 de las familiares lo tienes justo debajo, en Times New Roman 8. Pero ya estás a dos metros del mostrador y el olor se mete en tu cartera.
Lejos de 1985 y de la idea original del Rock in Rio de aparear música y marca, los 35€ que pagué por la entrada y el espectáculo de O'Funkillo primero y de Rage Against the Machine después, merecieron mucho mucho la pena. Parece increíble cómo puede Zack de la Rocha saltar y entregarse de la manera que lo hace con 40 años. Que no es edad de juanetes, pero hay que verlo para sorprenderse. Y me gustó mucho más que en disco, por cierto. Tom Morello, otro no-parar, le da igual hacer un solo golpeando el jack con la palma de la mano que acoplándose con el ampli mientras edita el clavijero y toca con el codo. Otro que tal baila, cerca de los 50 y como si esto fuera 1992. Para mí el peor del grupo fue el batería, que dejaba caer el ritmo de vez en cuando. Si hay algo que no olvidaré nunca será la manera con que abrieron el concierto, Testify, y la impresión de deslumbrarme un marco de gigantes luces blancas mientras entraba el riff y se ponían a saltar miles y miles de personas. El vídeo de abajo lo retrata, minuto 2:17. Locura, rabia, puños, brazos, cuernos y cuellos medio descoyuntados. Terminó Testify y pensé que no aguantaría así hora y media. Mentira, cada tema es un subidón de adrenalina. Terremoto. Le siguieron Bombtrack, Know Your Enemy, Township Rebellion, Freedom, Guerrilla Radio, Renegades of Funk, un cover de los Clash (White Riot y nada sorprendente para un grupo antisistema como Rage: "Black man gotta lot a problems, White people go to school"), Wake Up, Bullet in the Head (tremendo final), Bulls on Parade... y terminaron, como no podía ser de otra manera con Killing in the Name. Me faltó Settle for Nothing, el estribillo con la potencia con la que sonaba todo, habría sido de pelos en alto.
Rock in Rio, Pop in Rio, Pachanga en Arganda... cualquier nombre vale para este parque de atracciones en mitad del desierto, pero no son tontos al respaldarse en grupos internacionalmente muy reconocidos (seas o no fan de Rage, Metallica, Jane's Addiction, la ya no tan Hannah Montana o Shakira). Realmente me da pena que no retransmitieran el concierto por televisión por el espectáculo; pero sólo valía con vivirlo allí, no queda otra.
Qué sorpresa y qué bienestar recibir un mensaje con un vídeo del grupo, ¡sin que lo hayamos hecho nosotros! Muchas gracias a Jesús de Rock Novel por este collage de nuestra actuación en Universimad '10 y gracias también por su iniciativa: la de acoger en su recién nacida web, http://rocknovel.es, a todos los grupos que estamos empezando y que queremos ser oídos y considerados.
INBOW - The Growth
Hear the sound of my voice, see the shade of my tears, feel the rage of your fear.
I'm the boss of my mind, but the slave of my ear, I'm the warder in black.
Some strings round my neck No blood through my veins No shame & no deal.
La escueta micro SD de mi móvil me pone muchas veces en el apuro de tener que elegir las canciones que me van a acompañar durante el resto del día o al menos hasta que la renueve. Y entre tanta renovación, de ir metiendo y sacando canciones, y sin darme cuenta, estas mismas 16 canciones me han acompañado en los presentes duros días de estudio, biblioteca y cafeína en vena. ¡Y los que quedan!
1. Black Magic Woman/Gypsy Queen – Santana 2. Limelight – Rush 3. Lucy in the Sky with Diamonds – The Beatles 4. Lady Fantasy – Camel 5. Inboxperience – Inbow 6. Saturday in the Park – Chicago 7. The Voice – Alan Parson's Project 8. Summer Romance (Anti-Gravity Love Song) – Incubus 9. Hide in Your Shell – Supertramp 10. Apache Rose Peacock – Red Hot Chili Peppers 11. Skinny Love – Bon Iver 12. Better Together – Jack Johnson 13. Lucky – Radiohead 14. The Growth – Inbow 15. God Knows – Mando Diao 16. You Can't Always Get What You Want – The Rolling Stones
Ahora la miro escrita y hay un popurrí muy serio de temas, pero cada uno tiene ya asignado su momento. La de por la mañana, la del diluvio universal, la que te hace sentir como si estuvieras en un videoclip mientras vas andando/danzando, la del descanso, la de la energía positiva, la de la sonrisilla, la motivada, las nocturnas, las que te hacen recordar que tienes un grupo cojonudo :) ... En fin, cada uno tiene sus fuentes del Derecho de Seguir Adelante. Estas son las mías y están pero que muy compartidas para el que las quiera todas o sólo unas pocas.
La Charlie Tres Palos me mata, pero no nos vengamos abajo todavía.
Mañana a estas horas estaremos subidos en el escenario del Universimad, concretamente a las 15h. No es la mejor hora del mundo, pero subiremos justo después de la Habitación Roja o los Right Ons (aún no tengo claro quién va antes) por lo que esperamos que aún queden algunas gargantas en el césped. Un día perfecto para darse a conocer más y más. ¡Oh! El festival se retransmite por Radio3, así que no hay excusa de "no llegaba a tiempo, estaba en el coche" o "al final tuve que quedarme en casa comiendo". Estamos ansiosos por dejaros patidifusos. Si quieres pasarte, no tienes más que recoger la entrada en la FNAC (de Callao y en el CC La Gavia) o en la Casa del Estudiante (Edificio de Alumnos – Avenida Complutense, s/n). Son gratis.
Flight of the Conchords, unos de esos genios del humor que desearías que hubieran salido de tu país y dejaran de intentar traducirlos. El humor es humor por cómo está expresado, aunque las caras de estos tipos bien valen ellas mismas unas cuantas risas. Comprobarás de lo que hablo cuando veas las poses de Jemaine (el de gafas, aunque su éxito resida en sus piños y su propia cara). Cuando escuché "The Most Beautiful Girl" no sólo me fliparon sino que incluso grabé una versión en español con un amigo; sí, es algo contradictorio, pero era para un concurso del programa de televisión donde se iban a emitir (la cadena TNT) y nos vimos obligados a intentarlo.
Su humor es tan simple que no defrauda y usan muchas repeticiones, sacadas de diálogos absurdos o pequeños monólogos aderezadas con pajas mentales. Pero además de todo eso, la música con la que acompañan las risas es brutal–como diría Tony–: amantes del falsete, sutiles maneras y con ritmos y cambios que demuestran que no sólo saben hacer reír.
Aquí te dejo mis 3 vídeos favoritos, 2 de ellos con subtítulos en español, así no hay quejas como con Gad. Si te ha gustado, frikea un poco que hay muchos más.
Lo cierto es que nunca he posteado nada de INBOW en Enredado. Si te suena a chino, es el nombre de mi grupo de música. Tocamos una suerte de funk-rock-reggae-aquí cabe lo que sea. Finales contundentes y cambios diferentes. Más o menos así suena la cosa.
Empezamos en el verano del 2008, en una casa rural además. 'El Pontón' se llamaba. "Calle Abadía númmmmmero 5" El pueblo se llama Villanueva de Ávila y si has estado, sabrás que la media de edad está en 75 años, con todos los respetos hacia nuestros mayores. Lo cierto es que les amenizamos el mes de julio, sí. Y mira que a veces se nos piraba la pinza por las noches. Ah, las casas rurales. Por eso INBOW somos lo que somos, por que vivimos como una familia. Nos alquilamos nuestra casita perdida en la geografía española y a tocar, y a vivir. ¿Comidas? Somos muy apañados y amenizamos cualquier momento del día. A tocar, a vivir.
Si eres un curioso, curiosea. Escúchanos en nuestro MySpace o bájate nuestro disco. ¡Y tranquilo!, podrás ponerlo en peluquerías, discotecas y hasta en salas de espera del dentista.
Este fin de semana ha sido especial por varios motivos. Nos han grabado tocando en muchos sitios de Madrid: el metro de Nuevos Ministerios (¡en el andén! la gente se creería que éramos un grupo famoso. Pobres), en Moncloa, en el tempo de Debod, plaza de Castilla, de fiesta por los Bajos... y esta noche mismo en el concierto que hemos dado en la Sala TAF. Era un concurso y hemos pasado de ronda. ¡Menudo año de concursos llevamos! La otra noticia y no tan buena para el grupo, es que me marcho un año a estudiar a Lausanne (Suiza). Es muy complicado todo, sobretodo teniendo en cuenta la rampa que estamos subiendo con el grupo... nuestros primeros videoclips y sesiones de fotos, la semana que viene el Universimad con los Right Ons y Habitación Roja–y en directo desde RNE3 a las 15h–, la siguiente en La Siesta con los Craken, un posible viaje a Edimburgo este verano para tocar en las islas británicas de una vez... (que dicho así, parece que nos estamos subiendo a la parra, pero es que nos encanta soñar. ¡El Wembley Stadium está cerca, amigos!)
En fin, decisiones y más decisiones... la vida es un asco.
¿Te has saltado la primera parte? Play that funky music,pincha.
[...] Precisamente esa es una de las causas por las que el soul y el funk sean como son, mis dos “variantes” o “estilos” preferidos dentro de cualquier música. El primero no es sino una consecuencia del Rythm & Blues, la mezcla de la crisis y de la incertidumbre económica por la que pasaban los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial y que los blancos traducían en pesimismo y en oscuras escalas en Mi menor.
El soul es la desgracia que la raza negra fusionaba con algo innato como es el ritmo y la música. Las persecuciones e injustas trabas sociales a las que estaba sometida la raza negra en Estados Unidos son las verdaderas culpables del nacimiento del soul. A todo eso se le unió ese júbilo y esperanza que les aportaba la religión y que muchas veces se ha podido llegar al fanatismo.Los cantos de gospel colmaban cientos de iglesias todos los domingos, y no sólo en los estados sureños. Y son en estas iglesias donde nacerán las más grandes voces de todos los tiempos.
Tratando de respetar mínimamente la línea cronológica, Ray Charles debería ser nombrado en primer lugar: el padre del soul. Hacia finales de los 50, un tipo ciego desde la infancia y, dicen, culpable de la muerte de su hermano pequeño, inundaba radios y escenarios a los mandos de un piano de cola y con unas más que míticas gafas negras.
Nacía así el soul, que partía del R&B y que remataba con unos giros de voz, cuidados y crecidos entre gruesas mujeres negras, sonrientes curas y cientos de manos alzadas hacia el cielo. “What I’d Say” es, con toda seguridad, el primer tema catalogado como soul, al que le seguirán voces como las de los Isley Brothers o James Brown.
Y si el soul supone la revuelta melódica y sentimental de los negros ante la opresión de los blancos durante los años posteriores a la guerra y hasta bien entrados los años 60, el funk encarna justo lo contrario: ritmo, celebración, energía, movimiento, identidad afroamericana.
En 1965, James Brown tiene un hijo llamado “Papa's got a brand new bag”, que se convertiría en el funky, una mezcla del R&B, el soul y el jazz. Lo presentaba al mundo en el programa de Ed Sullivan, el programa más visto en la televisión norteamericana. Entonces aquello significaba algo grande. Se trataba más bien de un dinosaurio que caminaba, un golpe más fuerte en el “uno”, un tempo fuerte, unos aullidos que transformaban definitivamente el soul en funk. Se prestaba menos atención a la melodía y más al ritmo.
Corrían todavía cantos de protestas y de segregación bajo el título de "Bang, babe, burn" y el funk se convertiría en su estribillo, en el estribillo de la libertad negra. El “Black power” que llamaban, en que el genio de Brown se regodearía con uno de sus éxitos: “Say it loud: i'm black and i'm proud.”
De la bahía de San Francisco surgieron los sucesores de Brown. Sly & the Family Stone fueron un excéntrico grupo, misceláneo e interracial (4 negros, 2 blancos y una mujer), que abría la senda del funk a todas las etnias y que hicieron una de las aportaciones técnicas que representarían a este estilo de música: el “slap” de bajo.
Desde finales de los años 60, muchos artistas se reivindicaron a través del funk, que terminaría convirtiéndose en una fábrica de músicos y grupos, considerada como el mejor negocio negro de toda la historia de los Estados Unidos: la discográfica Motown.
The Temptations fueron el primer grupo funk de la historia con etiqueta y sello comercial. A partir de entonces, artistas como Marvin Gaye, un jovencísimo Stevie Wonder – acompañado del peculiar sonido del sintetizador “Tonto” –, el extravagante y pseudo actor George Clinton y su Parliament o los Jackson Five tomarían el relevo de evolucionar y mantener viva, no sólo la música funky, sino la música negra y su legado. Era una cuestión de principios.
Los artistas.
Mucha gente que ama la música la cuida. Cuida sus listas de reproducción, sus cds para el coche e incluso sus sonidos de alarma del despertador, qué canción quiere empezar a escuchar por la mañana, o en el tren volviendo a casa, o antes de ver a esa persona. Son cosas insignificantes o necedades en un principio, pero que pueden terminar por definir lo que va a ser tu día e incluso cómo vas a afrontarlo. Elegir bien la melodía que te va a arrancar de tu sueño es fundamental.
Hablan de Aretha Franklin como la mejor voz femenina de la historia y si simplemente te detienes a escuchar “Chain of Fools” o la archiconocida“Respect”, darías la razón. Otros muchos atribuyen a Sam Cooke como el cantante más sincero y profundo del soul de todos los tiempos. Que se lo pregunten a sus míticas “A Change is Gonna Come” y "A Wonderful World".
La dulzura y la ternura es terreno de Marvin Gaye, ¿a quién no le sale la risita tonta cuando suenan los primeros segundos de “Let’s Get It On”? El ya fallecido Marvin Gaye resultó ser, además de descubrirle gracias a aquel viejo anuncio de MoviStar con “Ain’t no Mountain High Enough” junto con Tammi Terrel, uno de los primeros artistas negros que empecé a escuchar, y que sirvió de pasarela para sumergirme en Al Green (tema fácilmente reconocible para los amantes de Pulp Fiction), Otis Redding, el mencionado James Brown o en el grupo Martha and the Vandellas.
Cuando los visionarios de la vanguardia negra descubrieron y ayudaron a una bailarina blanca que se moría por triunfar surgió Madonna.
Aprovecho mi blog para hablar de una música que me encanta, gusto que puedes compartir o no conmigo, serás bienvenido igual.
Tengo que decir que nunca he sido de música radiada, a pesar de esas épocas oscuras en las que no sabes muy bien por dónde tirar, y mucho menos, ya con el tiempo, de la música comercial radiada. Un invento al que llaman música de masas y que convierte cada canción en un producto. Un trozo de 3 minutos y medio de duración que te acompañará durante algunas semanas en el coche, en noches pachangueras de Huertas y en canales de videoclips de esta nueva escuela. Incluso llegará a tomar forma física y dependiendo de las ambiciones de las discográficas, convertirá a sus “mentores” en mochilas, estuches, carpetas, anuncios en los bollos de desayuno…
Todo adquiere una simpleza y una desidia que consigue maleducar el oído de los oyentes, acostumbrándoles a la canción-para-pasar-el-rato, alejándoles también de la buena música. Por supuesto la buena música puede ser simple, de dos acordes si se entiende mejor así. Pero transmite y es el fruto de un trabajo de un grupo de músicos y de sus vivencias, sentimientos y opiniones. Quizás sea por todo eso por lo que nunca he sido amante de la radio. Al menos de la de ahora, de la de final de siglo. De la que me ha tocado vivir.
Fue gracias a mi padre que, aunque con escueto repertorio, durante tantos y tantos viajes pasaba los cassettes y cd’s de lo que sin duda dibujó mi infancia y muchos de los lugares por donde viajábamos. No es nostalgia, pero sí la música que me ayudó a apreciar más tarde todo lo demás. Pasaban álbumes de Elton John, Elvis, Beatles o los geniales Bee Gees. Meat Loaf y Serrat a veces tenían algún hueco. Muchos y diversos estilos, es evidente.
Será asimismo por todo esto que dé un giro en mi esquema de hablar sobre la música negra y no retratarla como una mecánica serie de acontecimientos y estilos que van apareciendo en la línea del tiempo, sino como música y como el sentimiento que parecen tener innatos los artistas negros.
Al fin y al cabo la música negra, junto con el blues, son los estilos que más se aproximan al origen de la música contemporánea y sobre las cuales se han creado tantas y tantas variantes.
Es imposible no esbozar una sonrisa escuchando pianos saltarines y voces melodiosas.
Me pasa con Elton John en sus momentos más felices y dicharacheros, falsete en el aire.
Hace más bien poco que conocí, más en profundidad, a Billy Joel. Un músico que sin duda muchos compararán con el compositor de Tiny Dancer, no sólo por componer melodías similares sino además por sus más que parecidas tesituras de la voz.
Como curiosidad, es este el disco que contiene el tema que muchos habréis oído del anuncio de Calzedonia de finales del 2009. Canción que ha revivido al compositor de Uptown Girl.
- Tío - me dijo Dean cuando nos encontrábamos delante de un bar -, mira esta calle de la vida, a los chinos que andan por Chicago. ¡ Vaya ciudad tan rara! ¡Y fíjate en esa mujer de la ventana!, fíjate, fíjate cómo se le ven los pechos saliéndose por el escote del camisón, y vaya ojos tan grandes. Sal, tenemos que movernos y no pararnos hasta que lo consigamos. Tercera Parte, Capítulo X de En el Camino (On the Road) de Jack Kerouac.
Cuando leí esta novela, este road book, no presté mucha atención a la música de la que hablaban Sal y Dean, a la música que escuchaban y vivían. Me limité a buscar sobre el bop que inunda sus viajes, una mezcla entre el Swing, el Jazz y el Blues, y a sus creadores. Nombres como Charlie Parker o Thelonious Monk me resultaban familiares, pero nunca les localicé en el tiempo. La imagen que tenía de ellos, en apariencia, era la de viejos vídeos en directo y quemados brillos de saxos.
Entonces volví a leer esta parte de la novela, para mi gusto donde el jazz adquiere más protagonismo y más me evoca, al tratarse de la ciudad de Chicago, al Ford LeBaron y a las Thompson M1 de los gángsters; perdonadme los clichés. Volví a leerla con Gillespie, Parker y George Shearing, al que ven en directo los protagonistas en este mismo episodio. Todo toma otro tono, lleva más ritmo si cabe y las escenas que antes imaginabas en el Neets de Chicago te absorben y ya formas parte del concierto. ¡Cada vez que Moriarty habla, que interviene! No puedes sacarte de la cabeza el pie del invidente George Shearing golpeando frenéticamente contra el suelo, marcándose el ritmo.
Con el permiso de Kerouac. Lo encuentran, lo pierden, hacen esfuerzos buscándolo, vuelven a encontrarlo, se ríen, gimen... y Dean sudando en la mesa y diciéndoles que sigan, que sigan. A las nueve de la mañana todo el mundo: músicos, chicas, camareros, y el pequeño y delgado trombonista tan desgraciado, sale del club al gran estrépito diurno de Chicago para dormir hasta que comenzara de nuevo la salvaje noche bop.
Aquí os dejo una pieza de Charlie Parker, que espero lleve a la lectura del libro. La curiosidad hará el resto.